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JARAMIJO, Combate Naval de


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JARAMIJO, Combate Naval de

Luego de las batallas que el 9 de junio de 1883 pusieron fin en Guayaquil al gobierno dictatorial del Gral. Ignacio de Veintemilla, los triunfadores -liberales y conservadores-, organizaron una Junta de Gobierno o Pentavirato que convoc a una Convencin Nacional, que reunida en Quito eligi, en octubre de ese mismo ao, al Dr. Jos Mara Plcido Caamao para el cargo de Presidente de la Repblica, inicindose entonces en el Ecuador el perodo llamado del Progresismo.

Al principio el presidente Caamao cont con el respaldo y la colaboracin de todos los partidos polticos que lo haban llevado al poder, incluyendo al liberal, pero al poco tiempo se identific y rode solamente con los conservadores y rechaz todo dilogo con los liberales, por lo que stos, luego de protestar y no ser escuchados, pasaron a la oposicin e iniciaron de inmediato los primeros movimientos revolucionarios.

Inicialmente los liberales sufrieron algunas derrotas por parte del ejrcito regular, por lo que muy pronto tuvieron que suspender la lucha y el Gral. Alfaro debi abandonar el pas con destino a Panam; pero al poco tiempo recibi la ayuda econmica y moral de Luis Vargas Torres y de todos los ecuatorianos identificados con los postulados liberales, gracias a la cual fue posible comprar y armar el buque Alajuela, al que Alfaro bautiz como Pichincha (nombre que no trascendi en la historia), en el que se reanud la lucha en contra del gobierno de Caamao.

A mediados de noviembre de 1884, a la altura de Tumaco (Colombia), el Alajuela hizo huir al buque gobiernista 9 de Julio, y pudo llegar a Esmeraldas el da 23. Cuatro das ms tarde se produjo el combate de Charapot que tambin fue favorable a los revolucionarios liberales, pero el da siguiente fueron derrotados en Portoviejo, por lo que tuvieron que retirarse a Baha de Carquez.

Nuevamente a bordo del Alajuela los liberales se prepararon para continuar hostilizando a las naves del gobierno, y entre el 5 y 6 de diciembre de ese mismo ao, frente a las playas de Jaramij, a la altura de Manta, la nave revolucionaria enfrent nuevamente al 9 de Julio, que vena acompaado por el Huacho, tambin perteneciente a las fuerzas del gobierno.

Esa noche Alfaro fue protagonista de una desesperada y terrible batalla naval. Con tropas muy inferiores en nmero y armamento decidi enfrentar heroicamente a sus enemigos. Ya la tripulacin estaba advertida de que la lucha sera desigual, y el comandante Andrs Marn y la oficialidad tenan instrucciones precisas de cul sera la accin a tomar en caso de no poder lograr la victoria.

-Cul es su plan, general...?

-Volaremos el buque antes de caer prisioneros... estamos?

Trabados en desigual combate, la oscuridad de la noche favoreci la estrategia planeada por los revolucionarios que lograron abordar al Huacho que transportaba ms de cuatrocientos soldados gobiernistas, la mayora de los cuales fueron capturados y llevados a bordo del Alajuela; fue entonces que hizo su aparicin -como una sombra- el 9 de Julio, escupiendo fuego y plomo y barriendo la cubierta de la nave revolucionaria con nutrido fuego de ametralladoras.

La situacin se volvi desesperada y terrible, el estruendo de los disparos se mezclaba en fnebre armona con el chasquido de los metales al chocar los sables y los machetes; los gritos de aliento y los estertores de muerte. Entonces, y en cumplimiento con lo acordado, una terrible explosin sacudi de popa a proa la dbil estructura del Alajuela.

As, herido de muerte, iluminado por las llamas que devoraban la cubierta desde la mitad del buque hacia la popa, continu tranquilo su marcha a la playa; nadie nos persigui, ni ademn hizo el enemigo de intentar aproximarse a nuestro volcn flotante. Hubo instante que pareci se desencadenaba una sangrienta tragedia a bordo, por el inters de los botes; en el acto restablec felizmente el orden, y nuestro vapor prosigui su marcha hasta varar con marea creciente en la playa, entre Crucita y Jaramij. As termin el Pichincha su gloriosa carrera, llevando a bordo un nmero de prisioneros tres o cuatro veces mayor que el de sus aprehensores, como trofeo inmarcesible de cuatro horas de lucha desigual. El combate principi antes de la medianoche y calculo que termin como a las cuatro de la madrugada (Eloy Alfaro.- Narraciones Histricas, p. 261).

Alfaro -que se haba arrojado al mar aferrado a un barril- luego de luchar varias horas con el mar embravecido pudo finalmente llegar a la playa, agotado por el terrible esfuerzo de mantenerse a flote, pues no saba nadar.

 

Autor: Efrn Avils Pino

Miembro de la Academia Nacional de Historia del Ecuador

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