Tenista guayaquileño nacido el 13 de agosto de 1976, hijo del Econ. Nicolás Lapentti Carrión, uno de los
mejores basquetbolistas del Ecuador, y
de la bellísima ex Miss Ecuador, Sra. María Cecilia Gómez Buenaventura.
Lo llamaron el sucesor de Andrés Gómez. Pero Nico ha labrado
su propio camino y ya escribió su nombre con letras doradas en la historia del
tenis ecuatoriano.
En 1995 se convirtió en el primer jugador en la historia del
tenis mundial en lograr seis títulos consecutivos en Torneos Satélites
Profesionales. Ese récord lo registró la International Tenis Federation (ITF),
entidad con sede en Londres que controla y regula el deporte blanco.
Durante 1998 tuvo algunos fracasos y muchos pensaron que su
estrella se apagaba, pero como buen guayaquileño, hizo gala de gran fuerza y
coraje, y decidió entrenarse de una forma más estricta. Contrató entonces como
entrenador al chileno Patricio Rodríguez,
y bajo su acertada dirección pudo mejorar -notablemente- en el aspecto técnico.
El “Pato” Rodríguez significó para él algo
más que un técnico: “El Pato es mi mejor amigo, un segundo padre.
Nuestra relación es estupenda y la química para el trabajo es mejor aún, sin
duda él es el pilar fundamental de mi carrera”.
Así empezó su resurgimiento: Se convirtió en un jugador más
profesional y agresivo, desplegó su destreza por canchas de arcilla y de
cemento, cubiertas y de polvo; atrás quedó el Nicolás encajado sólo como un
jugador de canchas de arcilla.
Durante 1999 logró proyectar su tenis exquisito en los
torneos mundiales más importantes: Los Australian Open (finalista), Scottsdale
( WorldSeries), Key Biscayne, U.S.A. ( Mercedes Super 9), Monte Carlo ( Mercedes
Super 9), Hamburgo( Mercedes Super 9), Roma(Mercedes Super 9), Roland Garros
(Grand Slam), Wimbledon (Grand Slam), Gstaad (World Series), Stuttgart
(Championship Series), Kitzbuhel (Championship Series), Amsterdam (World
Series) y Cincinnati (Mercedes Super 9), fueron testigos de su calidad
extraordinaria, alcanzando en ellos destacadas posiciones, aunque no pudo
lograr un título.
La labor cumplida en
el ‘99 hizo que sea llamado por la
prensa internacional como “La Revelación del Año”. Y no podría ser para
menos, pues pasar del puesto 92 al octavo en el mundo, en menos de un año, fue
definitivamente un verdadero logro, y a sus 23 años se consagró como uno de los
mejores tenistas del mundo.
Autor: Efrén Avilés Pino
Miembro de la Academia Nacional de
Historia del Ecuador
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