Médico y político lojano nacido el 31 de agosto
de 1879, hijo del médico Dr. Benjamín Ayora y de la Sra. Beatriz Cueva.
Realizó sus estudios básicos en su ciudad natal:
La primaria en la Escuela
de los Hermanos Cristianos y la secundaria en el Colegio Bernardo Valdivieso,
donde el 17 de julio de 1897 se graduó de Bachiller en Filosofía y Letras.
Inmediatamente viajó a Quito para ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad Central,
donde el 21 de enero de 1905 obtuvo el título de Doctor en Medicina y Cirugía.
Posteriormente viajó a Alemania y durante cuatro
años realizó estudios en las universidades de Dresden
y Berlín, donde se especializó en obstetricia y ginecología.
Al volver al Ecuador fue nombrado profesor de
Obstetricia de la
Universidad Central y Director de la Maternidad de Quito,
cargos que desempeñó durante veinte años consecutivos. Por esa época ya había
fundado -el 1 de mayo de 1911-, junto a los doctores Angel
Suárez y Ricardo Villavicencio, la Clínica Quirúrgica
de Quito, que posteriormente se llamó “Clínica Ayora”.
En 1916 ingresó a la política y fue elegido
Diputado por su provincia al Congreso Nacional, donde tuvo destacada actuación.
Más tarde, en 1924 fue nombrado Presidente del Concejo Municipal de Quito.
Consumada la Revolución Juliana
que en 1925 puso fin al gobierno del Dr. Gonzalo Córdova Rivera, el 11 de enero
de 1926 fue llamado para integrar la segunda Junta de Gobierno Plural,
que estuvo integrada también por los señores Homero Viteri Lafronte,
Humberto Albornoz, Julio E. Moreno, Alberto Hidalgo Narváez y José Antonio
Gómez Gault. El 1 de abril de ese mismo año la Junta se disolvió y lo
nombró Presidente provisional de la República, con poderes absolutos.
Se inició entonces
una época en la que el gobierno impuso orden con dureza y energía: todos los
conatos de rebelión fueron sofocados y castigados sin miramientos; a los
conspiradores ricos se les imponía cuantiosas multas y a los más consumases se
los castigó con el confinamiento al penal que existía en el archipiélago de
Galápagos. También fueron desterrados todos los políticos considerados
peligrosos para el nuevo régimen.
“En un ambiente de amilanamiento, logró el
gobierno realizar lo que dentro de un gobierno normal habría sido casi
imposible: Reducir las deudas que sobre el estado habían acumulado los bancos;
multarlos con sumas cuantiosas a pretexto de castigos sobre “emisiones
ilegales”; y, por último, incautar el metálico que guardaban en sus bóvedas
dichos bancos, a fin de constituir con él las reservas áureas del Banco
Central” (O. E. Reyes.- Breve Historia General del Ecuador, tomo II, p. 269).
En octubre de ese mismo año contrató a la Misión Norteamericana
de Economía Kemmerer, que le ayudó a dictar la Ley del Banco Central, la Ley de Monedas, la Ley Orgánica de
Aduanas, la Ley
Arancelaria de Aduanas y la Ley Orgánica de
Hacienda, entre otras. Esta misión aconsejó también la reacuñación del Sucre al
tamaño que tuvo hasta 1985, aproximadamente, razón por la cual se conoce a
dicha moneda con el nombre de “Ayora”.
El 10 de agosto de 1927 inauguró oficialmente, en
Quito, el Banco Central del Ecuador. Por esa época, gracias a las
medidas económicas adoptadas las arcas fiscales empezaron ha recibir nuevos y
sustanciales ingresos que permitieron al gobierno llevar adelante importantes
planes de desarrollo nacional. Se emprendió entonces el mejoramiento del ferrocarril
Quito-Esmeraldas, hasta Ibarra; se creó el Ministerio de Previsión Social y
Trabajo, y por su intermedio se dictaron las bases de lo que más tarde sería el
Código de Trabajo del Ecuador.
El 9 de julio de 1928 convocó a una nueva
Asamblea Constituyente, que se reunió en Quito desde el 9 de octubre de ese
mismo año, ante la cual -pronunciando emotivo discurso- entregó el poder que le
había sido confiado.
“Mi responsabilidad histórica, honorables
legisladores, la terrible responsabilidad de la dictadura, de cuyos omnímodos
poderes nunca quise abusar, que no busqué y que siempre consideré como una
carga superior a mis fuerzas, mi responsabilidad, digo, termina en este
momento, dichoso para mí, en que os entrego el poder, limpias mis manos de
sangre y de oro, tranquilo el pecho, sin ambiciones, odios ni venganzas”.
Dicha Asamblea elaboró y expidió la Constitución número
trece en la vida del país, la misma que por primera vez le dio al Poder
Legislativo la facultad de llamar a interpelación a los ministros de Estado y
pedir su censura o voto de desconfianza, creó el derecho de Hábeas Corpus, le
dio el voto expreso a la mujer y, tal como aún se acostumbraba en esa época lo
eligió Presidente Constitucional de la República.
Ascendió al solio presidencial el 17 de abril de
1929, y de inmediato continuó desarrollando el plan de obras y gobierno que
había iniciado tres años antes. Impulsó la educación levantando por todas
partes edificaciones escolares, creó en Cuenca el Colegio Normal Manuel J.
Calle y apoyó la publicación de textos de estudio; reglamentó el trabajo de los
menores de edad y de las mujeres, emprendió con la dura tarea de abrir nuevas
carreteras y dictó varias leyes de beneficio social.
En Octubre de 1929, al producirse la quiebra de
la bolsa de Nueva York, la crisis financiera conmovió no solo a los Estados
Unidos sino a varios países sudamericanos, entre ellos el Ecuador, al que dejó
de comprar sus productos. Esta situación, sumada al hecho de que a inicios de
1930 las cosechas de cacao y banano fueron deficientes, dio como resultado una
agobiante crisis económica que afectó a todo el país. El gobierno trató de
estabilizar la economía dictando medidas emergentes, pero estas
-lamentablemente- no dieron los resultados esperados.
La situación económica desembocó en un ambiente a
agitación laboral encabezada por los nuevos partidos Socialista y Comunista
-fundados en 1926-, produciendo en consecuencia una amenazante crisis política,
económica y social que, agravada por varias huelgas estudiantiles que
estallaron en Guayaquil, creó un ambiente de incertidumbre e intranquilidad
nacional que puso en peligro las intenciones de su gobierno, por lo que el 29
de septiembre de 1930 presentó ante el Congreso su renuncia, que no le fue
aceptada.
Nadie quería
hacerse cargo del Poder, pero tampoco nadie quería ayudarlo a gobernar y, por
el contrario, desde todos los frentes se procuraba obstaculizar su
administración, tal cual sucedió en 1931, cuando
el Congreso censuróy destituyó a su Ministro de
Gobierno Dr. Julio E. Moreno, se desataron
en Guayaquil varias huelgas colegiales y universitarias, y se sublevó el
Batallón de Zapadores “Chimborazo”.
Entonces, el
Presidente aceptó las renuncias de todos sus ministros, nombró Ministro de
Gobierno -encargado de todas las demás carteras- al Crnel. Luis
Larrea Alba, y finalmente, el 24 de agosto de 1931 presentó una vez más su
renuncia ante el Congreso -que no tuvo otra alternativa que aceptarla- y
entregó el poder, de acuerdo con la Constitución, al joven Ministro de Gobierno que
acababa de nombrar.
Durante varios años se radicó en la ciudad de Los
Angeles (USA) donde en 1951 recibió una carta de sus
amigos solicitándole su autorización para presentar nuevamente su nombre como
candidato a la
Primera Magistratura; pero no aceptó y prefirió mantenerse al
margen de la política nacional. Al año siguiente volvió a Quito y fue nombrado
Director de la
Maternidad Isidro Ayora, cargo que desempeñó hasta 1960.
Retirado a la vida privada, el Dr. Isidro Ayora viajó
a LA ciudad de Los Angeles, EE.UU.,
donde murió el 22 de marzo de 1978.
Autor: Efrén Avilés Pino
Miembro de la Academia Nacional
de Historia del Ecuador
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