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PROTOCOLO DE RIO DE JANEIRO


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PROTOCOLO DE RIO DE JANEIRO

Considerando que desde el nacimiento de la Repblica, en 1830, el Ecuador no se haba preocupado por la demarcacin definitiva de sus lmites, y jams haba mostrado el menor inters en colonizar y mucho menos en tomar posesin efectiva de las regiones orientales, a principios del siglo XX el Per empez a adentrarse en esos territorios que alguna vez haban pertenecido a lo que fue el Virreinato del Per o, en su momento, al de Nueva Granada.

Ya para entonces, en 1884 el Sr. Pedro Delgado haba sido nombrado con el cargo de Vicecnsul del Ecuador en Tumbes, y tres aos ms tarde, en 1887, el Sr. Benigno Orellana haba recibido igual nombramiento para el puerto de Iquitos, situado en la margen izquierda del ro Amazonas. Estos nombramientos no hicieron otra cosa que confirmar la soberana peruana en esas regiones que luego el Ecuador intentara -sin documentos- reivindicar como propias.

A partir de entonces, el avance peruano hacia las regiones altas de la amazona fue constante y, para 1936, el Per ya haba tomado posesin de las cabeceras de todos los ros principales que desembocan en el Amazonas. Fue solo entonces que el Ecuador, queriendo detener lo que ya era inevitable, firm en la ciudad de Lima, Per, un documento llamado Acta del 6 de Julio de 1936, por medio del cual reconoci las posiciones militares peruanas que se encontraban dentro del territorio oriental que trataba de reivindicar.

Ese reducido territorio ecuatoriano -que ya no llegaba a las orillas del Amazonas- fue el Ecuador que el Dr. Carlos Alberto Arroyo del Ro recibi el 30 de agosto de 1940 cuando asumi la Presidencia de la Repblica.

El 5 de julio de 1941 -es decir, apenas 10 meses despus de haber se posesionado el gobierno del Dr. Arroyo- y comprendiendo que desde el principio de los tiempos, el mapa geopoltico del mundo ha sido demarcado primero por las armas y luego por acuerdos y tratados polticos; la gran maquinaria militar del Per atac sorpresivamente las dbiles y mal armadas guarniciones que nuestro pas mantena en la frontera del sur, y concretamente en la provincia de El Oro.

La intencin peruana era la de obligarnos por la fuerza a una capitulacin y lograr la firma de un acuerdo o tratado que le dara legalidad jurdica a la posesin de esos territorios orientales que, como hemos visto, mantena de hecho desde 1936.

Mientras los soldados ecuatorianos rechazaban heroicamente una y otra vez los intentos enemigos de mancillar el territorio nacional, la escuadra peruana intent bloquear el golfo de Guayaquil para impedir el abastecimiento militar a las provincias del sur, e intentar la toma de la ciudad. Ante esta situacin, nuestra escasa y mal dotada Armada se prepar para la defensa y el 25 de ese mismo mes se cubri de gloria en el Combate Naval de Jambel, cuando el pequeo caonero Caldern hiri de gravedad al buque insignia peruano, Almirante Villar, y oblig a la escuadra invasora a retirarse avergonzada y humillada.

Al da siguiente, gracias a la medicin internacional el Ecuador acept una tregua y un alto el fuego, situacin que no fue respetada por los peruanos y que por el contrario fue aprovechada por ellos para ocupar tres cantones de la provincia de El Oro y tomarse todo el parque de guerra que exista en dicha provincia.

A pesar de la enorme superioridad numrica y de armamento que presentaban los invasores, los soldados ecuatorianos defendieron palmo a palmo el territorio nacional demostrando su patriotismo, espritu de sacrificio y heroicidad; pero esto no fue suficiente para detener a un enemigo que se haba preparado durante varios aos para dar el zarpazo, y poco a poco, a medida que se acababan las municiones, los destacamentos ecuatorianos fueron cayendo en manos enemigas no sin antes ofrecer por la patria hasta su ltimo hombre.

Por fin, tras largas conversaciones, y luego de varias treguas y ceses de fuego -siempre rotos traicioneramente por los peruanos-, se logr a medias el definitivo cese de hostilidades, pero el territorio permaneca invadido por tropas enemigas que nunca pudieron vencer a los soldados ecuatorianos en el campo de batalla.

La situacin de nuestro ejrcito era verdaderamente desesperada: La falta de preparacin y el escaso presupuesto no permita la compra de material blico, y aunque el pueblo deseaba ir al frente de batalla, no haba cmo armarlo, alimentarlo, ni transportarlo. Fue por eso que en la Sesin de la Junta Consultiva que se reuni del 19 de enero de 1942, el Ministro de Defensa Nacional, Crnel. Carlos A. Guerrero -distinguido militar a quien por sus conocimientos militares y dotes de organizacin se lo haba llamado a dirigir el Departamento de Defensa a raz del desastre fronterizo-, present una exposicin en la que en algunas de sus partes deca: ...El Ecuador no tiene ejrcito para la defensa de su soberana. En Aviacin, cero; En Marina, dos caoneras sin municin: El Presidente Alfaro y el Caldern. La defensa de la costa, nula...

La fuerza de infantera no puede ser atendida eficazmente por falta de elementos materiales disponibles... La municin en cantidad estrictamente indispensable, hay que gastarla con rigurosa economa, para que no llegue el momento de quedarnos sin nada... En estos datos, que dan la medida de nuestra tristsima realidad militar, tiene la Junta los elementos de juicio para aconsejar al gobierno el arreglo pacfico del problema o su solucin por la fuerza. Porque, en mi concepto, resistirse al arreglo, sera escoger la guerra, con la seguridad de la absoluta derrota...

Como soldados estamos obligados a aconsejar la guerra cuando hay posibilidades de triunfo. En caso contrario, es nuestro deber indicar la paz... No podemos atenernos a la eventualidad de impedir, si llegase el caso, un desembarco en Guayaquil...

Si estuviramos en condiciones de hacer la guerra, con probabilidades de llegar a la victoria, es claro que no sera otra la actitud del Ecuador. Pero, en las circunstancias actuales, estoy seguro que no habra ningn militar, ningn soldado que fuese partidario de la lucha armada... Si no se llega en estos das, a un arreglo, (el Per) va a atacar Guayaquil, empresa para l relativamente fcil de realizar,... tomado Guayaquil, no podra resistir el golpe, peor devolverlo al Per... (La Invasin Peruana y el Protocolo de Ro.- J. Tobar Donoso, p. 429).

Ese mismo da, en sesin de la Junta Consultiva realizada en Guayaquil, el seor don Luis Vernaza, uno de los guayaquileos ms notables y cuya opinin era respetada y aceptada por toda la ciudadana se expres en los siguientes trminos: El seor doctor Navarro nos ha planteado el problema en trminos claros. Se trata de aceptar uno de estas dos derrotas: La de los amigos que nos vuelven la espalda (refirindose a los pases de Amrica) o las que nos impusiera el Per despus, con el triunfo de sus armas, en una invasin. Preferible en todo caso la primera, por ser menos vergonzosa...

En cien aos de vida republicana, el debilitamiento del pas ha sido siempre en ritmo ms descendente... no pongo en trminos de duda la ocupacin de Guayaquil. No es posible defenderla sin caones, sin buques, sin nada. El valor solo no cuenta si no se dispone de los elementos necesarios de defensa... Por todas estas consideraciones slo nos queda un camino: la solucin de fondo, relativamente honrosa, en Ro de Janeiro, antes que un arreglo posterior, impuesto por las armas.

Con su territorio invadido por fuerzas militares peruanas, el Ecuador asisti a la Conferencia de Cancilleres que en los primeros das de enero de 1942 se reuni en la ciudad de Ro de Janeiro, Brasil, llevando ante este organismo internacional nuestro sangrante problema territorial. La delegacin de nuestro pas estuvo integrada por notables y destacadas personalidades jurdicas, polticas y econmicas como el Dr. Julio Tobar Donoso, Ministro de Relaciones Exteriores; el Dr. Humberto Albornoz, Presidente de la Junta Consultiva; el Dr. Alejandro Ponce Borja, Consultor Jurdico; el Dr. Eduardo Salazar Gmez, Asesor Econmico; el Dr. Enrique Arroyo Delgado, Ministro en el Brasil; el Dr. Luis Bossano, ex-Ministro de Relaciones Exteriores; el Dr. Gonzalo Escudero, Ministro en Chile; el Sr. Juan X. Marcos, Asesor Econmico; y el Sr. Carlos Tobar Zaldumbide, Secretario de la Legacin en el Brasil y de la Delegacin en Ro de Janeiro.

Mientras los delegados ecuatorianos defendan el honor y los derechos territoriales de nuestro pas, en Quito, el 24 de enero, el Crnel. Guerrero present al Presidente de la Repblica la renuncia irrevocable a su cargo de Ministro de Defensa Nacional, por medio de un documento en el que destaca que ...en tan adverso estado de cosas; cmo hacer frente al ejrcito peruano, organizado, armado, equipado con aos de anticipacin, movilizado casi por completo y que cuenta para este ao con ms de cuatrocientos millones de sucres, exclusivamente para gastos militares?...

En consideracin a la debilidad militar del Ecuador y a fin de salvar su existencia, he opinado y sigo opinando que el pas debe resueltamente sacrificar sus aspiraciones sobre el Maran y aceptar sin regateos la lnea oriental que los pases mediadores consigan del Per, cualquiera que sea. No es as el parecer de la Junta Patritica y de la Junta Consultiva, las cuales se adormecen con la patritica ilusin de que las aspiraciones nacionales pueden ser grandes, aunque no existan medios para realizarlas....

Por otro lado, diferentes observadores militares opinaron que: Si el Ecuador se negase a aceptar las condiciones a proponerse por Per, se completara la ocupacin de El Oro y se avanzara sobre Loja, Cuenca y Guayaquil. No slo la negacin sino aun cuando se produjera una aceptacin a la propuesta, el Per adoptara tal conducta si es que el Ecuador dilata la firma del tratado que finiquite el problema de las fronteras.

La delegacin ecuatoriana defendi brillantemente y por todos los medios legales los derechos territoriales de nuestra patria, pero las artimaas y astucia de los delegados peruanos lograron embaucar a los delegados de los pases mediadores, Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos, quienes presionaron a los ecuatorianos para que acepten la firma de un tratado por medio del cual el Ecuador deba de ceder, en nombre de la paz, gran parte del territorio oriental y todos sus derechos sobre el ro Amazonas.

Nuestra delegacin rechaz rotundamente dicho documento, e inclusive se neg a tratar el asunto mientras el territorio ecuatoriano estuviera invadido por las fuerzas militares peruanas, pero el Canciller del Brasil, Sr. Oswaldo Aranha, seal a nuestra delegacin que si el Ecuador no aprovechaba la oportunidad de la reunin de Ro de Janeiro, los pases mediadores se retiraran dejando nuestro destino a la suerte de las armas, destacando adems que ...las pretensiones del Per son sin lmites. Si no aceptan el Protocolo, despus de cinco das el Per estar en Guayaquil.

Ante esta situacin, con la venia de los pases amigos, y en nombre de la paz continental, a la 1:20 de la madrugada del 29 de enero de 1942, en el Palacio de Ytamarati el Ecuador fue obligado -por la fuerza de las armas y por la diplomacia internacional- a firmar el criminal Protocolo: Pero hay que destacar que ...de la prdida de ms de 300.000 km2 que se cargan a la firma del Protocolo de Ro de Janeiro, la prdida neta -con cifras que podemos exhibir- fue slo de 13.480 km2. El resto, de facto, lo tena ya ocupado, contra todo derecho, el Per... (R. P. Jorge Chacn s.i. revista Catolicismo, enero de 1965; ver: Acta del 6 de julio de 1936).

La firma del Protocolo de Ro de Janeiro signific un sacrificio muy dramtico para nuestro canciller Tobar Donoso, que tuvo que tomar, en cuestin de horas, una de las decisiones ms importantes y dolorosas en la historia de nuestro pas, sin contar siquiera con las facilidades para comunicarse con el Presidente de la Repblica y menos an con su aprobacin para la firma del mismo, pero comprendiendo el terrible peligro que se cerna sobre nuestra patria, enfrent con su firma el implacable juicio de la historia.

El Protocolo de Ro de Janeiro fue firmado por los cancilleres Dr. Julio Tobar Donoso, por el Ecuador; Alfredo Solf y Mur, por el Per; Enrique Ruiz Guiaz, por Argentina; Juan B. Rossetti, por Chile; Summer Welles, por EE. UU. y Oswaldo Aranha, por Brasil.

El 26 de febrero de 1942, el Congreso Nacional expidi el decreto correspondiente que en su artculo nico dice: Aprubase el Protocolo de Paz, Amistad y Lmites firmado en Ro de Janeiro, el 29 de enero del presente ao... etc. etc. etc.: Dos das ms tarde el decreto fue sancionado por el Presidente de la Repblica y el canje de ratificaciones se produjo el 31 de marzo del mismo ao en la ciudad de Petrpolis, en Brasil.

A pesar de ello, en marzo de 1943 el Per an mantena su maquinaria blica lista para la invasin, la que slo fue detenida por las condiciones del Protocolo.

El Protocolo de Ro devolvi al Ecuador la provincia de El Oro, contra la voluntad del ejrcito peruano, que an hoy no comprende cul fue la razn de su obra, de sus triunfos, si la codiciada provincia volva a sus legtimos dueos. Los hechos acaecidos en el Ecuador con posterioridad al Protocolo, nos demuestran que hemos estado en un estado de descomposicin que de no haber puesto ese dique al Per, en Ro, probablemente el Ecuador hoy sera slo un captulo en la historia.... (J. Tobar Donoso.- La Invasin Peruana y el Protocolo de Ro, p. 437).

A raz del 28 de mayo de 1944, fecha en que fue derrocado el gobierno del Dr. Arroyo del Ro, la Junta que usurp el poder public un comunicado en el que deca: El Tratado de Ro de Janeiro entre el Ecuador el Per, ser mantenido como lo aconsejan los vitales intereses actuales de la patria ecuatoriana...; y el 10 de agosto del mismo ao, cuando el Dr. Velasco Ibarra asumi la Presidencia de la Repblica, en su mensaje ante la Asamblea Constituyente dijo: Como lo he expresado en este mismo mensaje y en otras declaraciones y discursos, el Ecuador no quiere alterar la paz del continente. No quiere revisin de tratados....

Posteriormente, el Dr. Camilo Ponce Enrquez, uno de los protagonistas del 28 de mayo, y Canciller de dicho gobierno declar: El Protocolo de Ro de Janeiro, por el que se puso fin al diferendo limtrofe entre el Ecuador y el Per en lo sustancial, es un hecho consumado; y el Ecuador respetar este pacto internacional.

A pesar de esa declaraciones que reflejaban la realidad de lo acontecido, el 17 de agosto de 1960 -pocos das antes de asumir por cuarta ocasin la Presidencia de la Repblica- al inaugurar en Riobamba el monumento al Cap. Csar Edmundo Chiriboga el Dr. Velasco Ibarra cambi radicalmente lo que haba sostenido en 1944 y declar: El Tratado de Ro de Janeiro es un tratado nulo. Nosotros no queremos la guerra. Nosotros no provocamos escndalos en el mundo sudamericano, pero nosotros no reconoceremos jams el Tratado de Ro de Janeiro.

A partir de esas declaraciones contradictorias con relacin al Protocolo de Ro de Janeiro, se iniciaron una serie de constantes roces fronterizos que culminaran en conflictos como los de Paquisha y el Cenepa.

Considerando que jurdicamente el Protocolo de Ro de Janeiro era de nulidad absoluta por la inexactitud de las informaciones limtrofes, por haber sido firmado bajo la fuerza de las armas y en condicin de pas invadido; el Ecuador proclam ante los foros internacionales y de derecho su nulidad e inejecutabilidad, pero, en definitiva, tenemos que aceptar que el nico medio a travs del cual nuestro pas hubiera podido hacer valer sus derechos era el de las armas, y no estbamos en condiciones de enfrentar una guerra.

A raz de la firma del Protocolo de Ro de Janeiro muchos politiqueros desataron una ola de odio en contra de una de las ms grandes personalidades del Ecuador, el Dr. Carlos Alberto Arroyo del Ro, cuyo gobierno el Ecuador sufri la invasin peruana y se vio en la obligacin de suscribir dicho documento, pero ...ni Arroyo del Ro, ni su Canciller, Julio Tobar Donoso -de quien se puede decir que soport heroicamente el sacrificio que de l se hiciera- merecen la apasionada e injusta acusacin que se les ha hecho... Aos largos de descuido y de mala diplomacia nos condujeron al trgico final (A. Pareja Diezcanseco.- Ecuador: Historia de la Repblica, tomo III, p. 111).

El 26 de octubre de 1998, cincuenta y seis aos despus de su firma, el gobierno del Dr. Jamil Mahuad Witt se impuso la misin histrica de concluir el diferendo limtrofe de nuestro pas, firmando el Acta de Brasilia por medio de la cual se acept la decisin de los pases garantes que ratificaron en todas sus partes la validez del Protocolo de Ro de Janeiro, y serrando de manera definitiva ese pequesimo tramo de frontera no delimitada, que durante ms de cincuenta aos desangr fsica, geogrfica, econmica, moral y humanamente a nuestro pas.

Se inici entonces la reivindicacin de los doctores Carlos Alberto Arroyo del Ro y Julio Tobar Donoso.

Autor: Efrn Avils Pino

Miembro de la Academia Nacional de Historia del Ecuador

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