Sacerdote nacido
en Kerpen -pequeño pueblo cerca de Colonia-, Alemania, el 14 de septiembre de
1839, hijo de Teodoro Schumacher y de Cristina Niessen.
Llegó a Quito en
diciembre de 1872 para hacerse cargo de la dirección del seminario de dicha
ciudad, labor que no le fue nada fácil dadas las condiciones en que se
encontraba el antiguo edificio del Convictorio de San Fernando, que no
presentaba ninguna clase de comodidad, razón por la cual, a fines de 1874, con
sus propias manos inició la construcción de uno nuevo.
Después del Asesinato
de García Moreno -dado su gran talento y condiciones de líder y conductor
espiritual, y por su carácter inquebrantable- se lo empezó a llamar «El
Espíritu de García Moreno». Más tarde, a petición de la Asamblea Nacional
Constituyente y del Presidente de la República, Dr. José María Plácido Caamaño,
el 15 de septiembre de 1884 Su Santidad el Papa León XIII lo designó Obispo de
la diócesis de Portoviejo, y el 31 de mayo de 1885, en la catedral de Quito
recibió la consagración y se convirtió en el II Obispo de dicha ciudad.
Inmediatamente se trasladó a su nueva diócesis, que encontró destruida y
amagada por las montoneras y guerrillas liberales.
Un año más tarde
el presidente Caamaño le envió un insólito comunicado al Gobernador de Manabí,
por medio del cual le ordenaba que se someta en todo a las órdenes del obispo
Schumacher, con la seguridad de que sólo con el carácter y la voluntad de éste
sería posible controlar los movimientos revolucionarios que azotaban a la
provincia.
Grande e
importante fue la labor pastoral que desarrolló en Manabí y especialmente en la
ciudad de Portoviejo durante su obispado: Aumentó la cantidad de sacerdotes, de
seis que había, a dieciocho; trajo de Europa a capuchinos y oblatos y a
numerosas monjas; fundó en Portoviejo dos seminarios, uno para jóvenes con
vocación religiosa y el otro para estudiantes de filosofía; adquirió una
moderna máquina impresora con la que publicó numerosas pastorales, y propagó la
fe cristiana en todos los pueblos de su jurisdicción.
Cuando estalló la
Revolución Liberal del 5 de junio de 1895, se unió a las fuerzas del
Crnel. Ricardo Cornejo e intervino en las luchas contra las fuerzas del Gral.
Eloy Alfaro, pero la revolución triunfó definitivamente en las batallas de Chimbo
y Gatazo, por lo que cruzó la frontera y se instaló en el convento de
los padres capuchinos de Túquerres, en Colombia.
Posteriormente
publicó dos obras de importante contenido político-religioso: «El Liberalismo
Confundido con sus Doctrinas Falsas y sus Obras Malas» (1897) y «Con Dios, por
la Religión y la Patria» (1900).
Quiso ser en su
diócesis no sólo el Jefe Espiritual, sino también el conductor político y el
patriarca o jefe de la familia; fue un hombre superior, amante del progreso y
constructor de obras de servicio, a quien Manabí debe mucho en esos aspectos.
Nunca volvió al
Ecuador y murió en Pasto, Colombia, el 15 de julio de 1900.
Autor: Efrén
Avilés Pino
Miembro de la
Academia Nacional de Historia del Ecuador
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