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VELASCO IBARRA, Dr. Jos Mara


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VELASCO IBARRA, Dr

Notable poltico, orador y jurisconsulto nacido en la ciudad de Quito el 19 de marzo de 1893, hijo del Ing. Alejandrino Velasco y de la Sra. Delia Ibarra.

Su primera educacin la recibi en su hogar, donde sus padres fueron sus maestros y guas. Nunca fui a la escuela primaria. Mi mam fue mi nica profesora en todo... (J. M. Velasco Ibarra, Breve Autobiografa).

Sus estudios medios los realiz cuando en el pas se vivan las transformaciones polticas y sociales que se produjeron como consecuencia de la Revolucin Liberal, asistiendo durante tres aos -gracias a una beca que le consigui su madre- al Seminario Menor de San Luis. Enseguida pas al Colegio San Gabriel de los Jesuitas -inaugurado el 31 de octubre de 1872- donde termin su bachillerato, y de conformidad con la antigua Ley de Educacin logr su ttulo en el Colegio Nacional Meja. Ingres entonces a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central, donde en 1922, tras un lucido grado, obtuvo el ttulo de Abogado de la Repblica.

Poco tiempo despus, con objeto de realizar estudios de post-grado viaj a Francia e ingres como alumno a la clebre Universidad de la Sorbona, en Pars, donde se especializ en Derecho Internacional.

Estando en Pars recibi la noticia de que haba sido elegido Diputado por la provincia de Pichincha, por lo que regres inmediatamente al Ecuador para incorporarse al Congreso de 1933. Entonces -en representacin de las fuerzas populares bonifacistas- se destac como un tribuno batallador y fogoso, y como un apasionado orador poltico; y autoproclamndose adalid absoluto de la libertad electoral, al tiempo que ganaba adeptos entre la muchedumbre y los polticos del pas -debido a la fuerza de sus discursos- desat una campaa difamatoria en contra del Presidente de la Repblica, Sr. Juan de Dios Martnez Mera, a quien acus de haber llegado al poder gracias al fraude electoral: Esta acusacin nunca pudo ser demostrada, pero finalmente, las presiones de su demagogia poltica lograron que las barras y el pueblo obliguen al Congreso a respaldarlo casi totalmente, y el mandatario tuvo que renunciar a su cargo.

En el Congreso de 1933, sostuve, al da siguiente de la instalacin, que Martnez Mera deba renunciar a la Presidencia por haber subido mediante el peor fraude electoral en la historia ecuatoriana. Me apoy una sola persona. Pero se puso en discusin la mocin. Lucha feroz. Al principio, a las 11 del da, haba en las antiguas barras unos pocos curiosos. Pero a las 7 de la noche, todo el pueblo de Quito colmaba las barras y los legisladores o daban el voto por la mocin o iban a ser apaleados y burlados. Triunf mi mocin. En noviembre, juicio poltico, cay Martnez Mera (J. M. Velasco Ibarra, Breve Autobiografa).

Al dimitir Martnez Mera se encarg del Poder Ejecutivo el Dr. Abelardo Montalvo, quien inmediatamente convoc a elecciones populares. Las grandes mayoras proclamaron entonces la candidatura del Dr. Velasco Ibarra que result triunfadora en dicha contienda electoral, por lo que el 1 de septiembre de 1934 tom posesin, por primera vez, de la Presidencia de la Repblica.

Este primer triunfo marc la pauta de lo que sera su vida poltica. A principios de 1935 sus violentas actuaciones le haban creado ya un clima de resistencia an dentro de su mismo gobierno, y muchos de sus principales colaboradores se pasaron a la oposicin, dirigida entonces por el Presidente del Parlamento, Dr. Carlos Arroyo del Ro.

Para el mes de agosto la situacin entre el Ejecutivo y el Congreso haba tomado caractersticas violentas, y el velasquismo mercenario -conformado por turbas callejeras- agreda de palabra y obra a los legisladores de la oposicin ingresando inclusive al Congreso con el propsito de impedir el normal desarrollo de las sesiones, obligando a que, ante la falta de garantas, estos abandonen el recinto parlamentario.

La situacin lleg a su punto ms crtico cuando el Dr. Arroyo del Ro -convertido en el lder de una oposicin frontal y razonada- hizo perder la serenidad al mandatario, que en uno de esos arrebatos que caracterizaron su atolondrada vida pblica decidi disolver el Congreso, autoproclamarse dictador y poner en prisin a la mayora de los legisladores de la oposicin, entre ellos a su presidente el Dr. Arroyo del Ro, quien al ser conducido al Panptico una turba de mercenarios velasquistas intent vejar.

Inmediatamente vinieron las persecuciones y los atropellos: Ese 20 de agosto de 1935 Guayaquil -cuna del liberalismo y del Dr. Arroyo del Ro, que era su principal detractor- sufri el bochorno de ver extraer de sus casas a ciudadanos honestos, quienes fueron encerrados como vulgares contraventores, en un ltimo gesto de fuerza y de odio, como un rezago de una administracin que deliberadamente se alej de las formas cultas y civilizadas en que deben ventilarse las altas cuestiones que miran los sagrados intereses de la Patria (El Telgrafo, Ag. 22 de 1935).

Pero el pueblo ecuatoriano no estaba dispuesto a permitir que se atropellen los derechos ciudadanos, y al grito de Viva la Constitucin... Abajo la Dictadura...! expres su rechazo al intento dictatorial. Las Fuerzas Armadas tambin respondieron a la indignacin popular, y en patritica actitud procedieron a la destitucin del frustrado dictador, a quien ese mismo da detuvieron para luego obligarlo a que abandone el pas.

Ya desde el destierro, el Dr. Velasco Ibarra entreg una de sus clebres frases: Me precipit sobre las Bayonetas.

Al analizar las causas de su cada, diario El Telgrafo, en su edicin del 28 de agosto de ese mismo ao, dice: Nadie ha hecho caer al doctor Jos Mara Velasco Ibarra. El se cay como consecuencia lgica de sus propios procedimientos violentos y sus intemperancias aconsejadas absurdamente por ciertos ulicos.

Ese mismo da, buscando quien asuma el Poder en esos momentos de incertidumbre poltica, los jefes y oficiales militares propusieron al Dr. Manuel Mara Borrero para que se hiciera cargo del gobierno, pero, ante la excusa de este, entregaron el Poder al Dr. Antonio Pons, quien hasta esa fecha haba desempeado el cargo de Ministro de Gobierno del rgimen que acababa de fenecer.

Cinco aos permaneci el Dr. Velasco Ibarra fuera de pas, hasta que, al acercarse las elecciones de 1940, volvi de su exilio voluntario para intervenir en la contienda electoral, en la que participaron, junto a l, -que representaba al populismo y a los socialistas- el Dr. Carlos Alberto Arroyo del Ro, por el Partido Liberal, y el Sr. Jacinto Jijn y Caamao por el conservadorismo.

Las elecciones deban realizarse los das 10 y 11 de enero de 1940, pero pasado el primer da y viendo que el cmputo parcial favoreca al Dr. Arroyo con ms de 5.000 votos (1), sin esperar al conteo de los votos y aunque haba logrado cierta ventaja en las parroquias urbanas de Guayaquil, respaldado por un grupo de aviadores intent un movimiento revolucionario para desconocer el resultado de las elecciones, acusando al Encargado del Poder Ejecutivo, Dr. Andrs F. Crdova, de haber preparado un fraude electoral; pero el Dr. Crdova no se dej impresionar por la prepotencia del insurrecto, y en uso de la autoridad de que estaba investido orden que fuera encerrado en el Panptico y luego enviado fuera del pas.

Al respecto del fraude electoral, supuestamente perpetrado por quien hizo de su vida un camino limpio y an hoy est reconocido como uno de los juristas y polticos ms honorables, correctos, impolutos y notables del Ecuador, el Dr. Andrs F. Crdova -al ser preguntado- respondi: Se dijo que yo haba enviado un telegrama a la provincia de Manab solicitando 46.000 votos para que triunfe Arroyo del Ro y al final el total de votos de Arroyo era de 42.000 en toda la Repblica(En el Palacio de Carondelet.- Eduardo Muoz Borrero).

Durante la guerra que nuestro pas mantuvo con el Per, en 1941, el Dr. Velasco Ibarra no solo prefiri permanecer en el extranjero mantenindose indiferente y de espaldas al destino y sufrimientos del Ecuador, sino que -por medio de una carta publicada el 2 de agosto de 1941 en el peridico La Crtica, de Santiago de Chile- acus a su propio pas -ante la atnita y absorta mirada de todos los pueblos de Amrica- de ser el pas agresor. ... Mientras todo el mundo condenaba la agresin peruana, el seor doctor Velasco Ibarra, por mero clculo poltico, por pura ambicin de mando, por afn de derrocar un gobierno, proclam urbi et orbi que el Ecuador haba iniciado la agresin contra el Per. La Cancillera del Per hizo reproducir ms de cincuenta mil ejemplares del injustificable documento, calificndolo como declaracin de testigo de excepcin, nada menos que de un ex Presidente del Ecuador (Fragmento de una carta publicada en el diario La Tierra de Quito el 31 de agosto de 1956, enviada por una distinguida dama, hija del eminente idelogo del liberalismo, Dr. Jos Peralta).

Derrotado el Ejrcito Ecuatoriano y luego de la firma del Protocolo de Ro de Janeiro, a principios de 1944 Velasco Ibarra anunci su intencin de regresar al Ecuador; pero como estaban preparndose las nuevas elecciones presidenciales, el gobierno consider que su presencia podra alterar el orden constitucional y procur mantenerlo alejado. Se traslad entonces a Colombia en espera de una ocasin ms propicia para volver.

Esta se le present luego de la Revolucin del 28 de Mayo de 1944 que puso fin al gobierno de Arroyo del Ro, cuando el Dr. Julio Teodoro Salem, dndole un golpe de timn a la revolucin, pas por encima de los verdaderos caudillos de la mal llamada Gloriosa -el principal de ellos el Dr. Francisco Arzaga Luque, a quien por su capacidad y preparacin le hubiera correspondido- y le entreg el poder como Jefe Supremo de la Repblica.

De este modo, el 1 de junio de ese mismo ao, entre las aclamaciones de un pueblo que crea esperanzado en su elocuencia, lleg a la ciudad de Quito y de la noche a la maana convirti en propia una revolucin en la que no tuvo ni arte ni parte.

Inmediatamente su gobierno se dedic casi exclusivamente a aplicar sanciones -que era como se llamaba a la venganza poltica- y desat todo su odio en contra del Dr. Arroyo del Ro y de todos aquellos que de alguna manera estuvieron vinculados con dicho rgimen. El 10 de agosto, la Asamblea Constituyente reunida en Quito -amenazada y presionada por tropas militares que al mando del Crnel. Carlos Mancheno rodeaban el lugar donde se haban instalado-, acobardada y pusilnime, cambi su votacin, que designaba al Dr. Manuel Elicio Flor, y por unanimidad lo eligi Presidente del Ecuador para el perodo de 1944 a 1948.

Al tomar posesin por segunda vez de la Primera Magistratura se inici un perodo de permanente convulsin y persecuciones polticas que dur muchos meses. El gobierno y los constituyentes, deseosos de dar forma de legalidad a estas represalias, crearon comisiones investigadoras y tribunales especiales y, finalmente, publicaron drsticos decretos punitivos contra los principales inculpados, dndose varios casos de personajes con doble sancin por los mismos hechos, una por parte del presidente Velasco Ibarra y otra por parte de la Asamblea (Jorge Salvador Lara.- El Ecuador de 1944 a 1960, Historia del Ecuador, Salvat, tomo VII, p. 127).

Los atropellos y los abusos no tuvieron lmites: de Orden Superior se incautaron las pertenencias del ex-Presidente; el 24 de abril de 1945 se adjudic la Villa Elena del Dr. Carlos Arroyo a la Marina de Guerra; su biblioteca personal fue entregada a la Universidad de Loja. Se quitaron los derechos de ciudadana a varias personas simpatizantes del rgimen anterior... quedaron de tenientes coroneles once militares que ya posean el grado de coronel; nueve fueron castigados con la denegacin de sus pensiones militares; los miembros de la Corte de Justicia Militar fueron declarados desleales a las fuerzas armadas... La Asamblea Constituyente, por su parte, tena tambin que castigar severamente a Los Sepultureros de la Patria. Al Dr. Arroyo del Ro, se le privaba de sus derechos de ciudadana, se le condenaba a diecisis aos de prisin y se le confiscaban sus bienes... (Eduardo Muoz Borrero.- En el Palacio de Carondelet, p. 501 y 502).

Por otro lado, pretendi borrar la imagen del Dr. Arroyo apropindose de todas las obras que ste realiz durante su gobierno. El Instituto Cultural Ecuatoriano, fundado en 1943, fue creado nuevamente con el nombre de Casa de la Cultura Ecuatoriana, y varios colegios y caminos construidos por el gobierno anterior fueron pomposamente inaugurados una vez ms: Tal fue el caso del Colegio Nacional Juan Po Montfar de Quito, al que se le quit la placa con que se lo fund en octubre de 1943 y se la sustituy con otra de 1944 que simplemente dice Colegio Montfar.

Puentes, caminos, edificios y otras obras que ya haban sido inauguradas por el gobierno del Dr. Arroyo, volvieron a ser inauguradas solemnemente por el Dr. Velasco Ibarra. La biblioteca particular del Dr. Arroyo le fue confiscada, y con ella se cre la biblioteca de la Universidad de Loja; pero dicho centro de estudios se neg a ser partcipe del despojo y la recibi slo en custodia, para devolverla posteriormente a su legtimo dueo.

Usurp bienes e incaut depsitos bancarios. Encarcel y maltrat impetuosamente a quienes lo llevaron al Poder, e hizo caso omiso del derecho de Hbeas Corpus. Fue tanta la corrupcin, los negociados y el saqueo de los fondos pblicos, que el Dr. Enrique Boloa Rodrguez, Gobernador de la Provincia del Guayas, present su renuncia en noviembre de 1945 declarando que El lodo salpica hasta las mismas alturas del Poder.

Finalmente e incapaz de gobernar de acuerdo a la Constitucin, el 30 de marzo de 1946 dio un nuevo golpe de estado en contra de las instituciones legales de la Repblica, y rompiendo por segunda vez la Constitucin se proclam dictador.

Al romper la Constitucin de la Repblica lo hizo tambin con sus aliados comunistas y socialistas, entre los cuales se encontraban personalidades destacadas como el Dr. Francisco Arzaga Luque y el Sr. Pedro Saad. Esta situacin, y las inmoralidades y corrupcin administrativa debilitaron totalmente su fuerza poltica, y a pesar de haber asumido nuevamente la Presidencia el 10 de agosto de 1946, un ao ms tarde, el 24 de agosto de 1947, su propio Ministro de Defensa, Crnel. Mancheno, valindose de un golpe militar lo oblig a renunciar. Y el Presidente lo hizo en los siguientes trminos: Jos Mara Velasco Ibarra, Presidente Constitucional de la Repblica, en beneficio de la paz de la Repblica, para propender a la unin y tranquilidad del pas y para facilitar que cuanto antes se enrumbe la Nacin por senderos de libertad y justicia, entrego el mando de la Repblica al seor Ministro de Defensa Nacional coronel don Carlos Mancheno, y, por consiguiente, renuncio irrevocablemente al cargo de Presidente Constitucional de la Repblica...

Por medio de este increble documento el Dr. Velasco Ibarra reconoci que durante su gobierno, en el Ecuador no haba habido ni paz, ni tranquilidad, ni libertad, ni justicia. Es decir que -incapacitado para gobernar- haba llevado al pas al ms completo caos.

...Por consideracin -ha explicado el coronel Mancheno-, no le met en la crcel el 24 de agosto de 1947, para que responda a los obscuros hechos y manejos de que estuvo plagada su administracin, como el trueque del arroz y el azcar con Cuba; la compra de terrenos del Rancho San Vicente para el Palacio Nacional, debiendo responder o aclarar quines se repartieron el dinero de ese negociado... el derroche escandaloso de los seis millones de dlares arrancados a la fuerza al Banco Central, despus de que resultaron insuficientes las entradas ordinarias del presupuesto para la voracidad oficial... el escamoteo del platino que estuvo depositado en el Banco de La Previsora... y otra infinidad de hechos que callo... A no ser por m, el 10 de agosto de 1946 el Congreso no le hubiese reelegido al violador de la Constitucin, sino al Dr. Manuel Elicio Flor, que estuvo ya listo con los arreos de Primer Magistrado (carta del 16 de enero de 1949 dirigida por el Crnel. Carlos Mancheno al Director de El Telgrafo de Guayaquil).

El mismo da 24 de agosto, luego de firmar la renuncia fue obligado a abandonar el pas, permaneciendo exiliado y luego por voluntad propia, hasta el ao 1952 en que volvi para intervenir en las elecciones convocadas por el presidente Sr. Galo Plaza Lasso. Entonces se dedic a recorrer el pas dando fogosos y apasionados discursos en casi todos los pueblos, en los que demaggicamente haca toda clase de ofrecimientos; as y gracias a la ingenuidad de los esperanzados ecuatorianos, triunf nuevamente en la contienda electoral, y el 1 de septiembre asumi por tercera vez la Presidencia de la Repblica.

En esta ocasin, su experiencia y madurez poltica le permitieron formar un gabinete ministerial integrado por personalidades de probada capacidad. Este perodo presidencial fue, gracias a sus ministros, el ms estable de su agitada carrera poltica y el nico que pudo completar sin romper la Constitucin o ser derrocado, pues el talento y la habilidad de su Ministro de Gobierno, Dr. Camilo Ponce Enrquez, fortaleci su rgimen hasta el ltimo de sus das.

Este tercer gobierno velasquista se caracteriz por el gran impulso dado al desarrollo nacional en todos los campos, y porque se puso en marcha el primer Plan Vial, orgnicamente concebido, por medio del cual se proyect el mantenimiento de las vas de comunicacin y la planificacin y construccin de carreteras en las tres regiones del pas.

En el campo de la educacin se inici la construccin y remodelacin de muchos colegios y escuelas en todos los sectores de la Patria: En Quito se impuls el nuevo edificio del Colegio 24 de Mayo, el internado del Normal Manuela Caizares y se compr el terreno para el nuevo Colegio Montfar. En Guayaquil se planific el Colegio Aguirre Abad y se asign medio milln de sucres para incrementar la biblioteca del Vicente Rocafuerte; otra cantidad igual se concedi para la del Colegio Pedro Carbo, de Guaranda; se inici la construccin de los colegios 5 de Junio, de Baha; y Paltas, de Catacocha; se destinaron 200 mil sucres para la compra del terreno para el Colegio Bernardo Valdivieso, de Loja; y se cre la Universidad Tcnica de Manab.

Las fuerzas armadas tambin merecieron especial atencin: Se construyeron nuevos campamentos militares, se adquirieron dos pequeos destructores para la armada y para la fuerza area varios aviones de transporte, bombardeo y caza.

Tal vez lo nico negativo de esta administracin fue la violencia verbal e incluso fsica en contra de sus adversarios, la escasa libertad de prensa, la incondicionalidad con que se entreg a la voluntad de quienes haban apoyado su candidatura y la ingratitud que tuvo hacia los mismos porque no lo adularon en forma absoluta.

Impetuoso, exigente, atrabiliario casi siempre, a nadie guard consideraciones. Cuando menos se pensaba, cualquier cristiano se vea en el aire con la cancelacin de su cargo o destitucin. El quera a todo trance impulsar la Repblica sobre ruedas, y la maquinaria se derrumbaba en el rato menos pensado. Es decir, por un lado el celo por el cumplimiento del deber y por otro el imperio de la violencia y la precipitacin (J. Gonzalo Orellana.- Resumen Histrico del Ecuador, p. 123).

Al acercarse el fin de su gobierno e iniciarse las campaas electorales para el prximo perodo presidencial, se presentaron varias candidaturas, entre las que se destacaron la del Dr. Camilo Ponce Enrquez, su mejor colaborador, y la del Dr. Ral Clemente Huerta, que a nombre del Frente Democrtico Nacional representaba a la oposicin. La campaa fue muy violenta y el candidato opositor cometi el error de atacarlo directamente, por lo que en un momento de temperamental violencia declar: O yo destruyo al Frente, o el Frente me destruye a m. Realizados los comicios, el Dr. Ponce venci al Dr. Huerta por la mnima diferencia de 3.000 votos.

Finalmente, el 31 de agosto de 1956 entreg el poder al nuevo mandatario y de inmediato viaj a la Argentina, donde tena su residencia permanente.

Cuatro aos ms tarde volvi nuevamente al Ecuador para intervenir en la contienda electoral, y una vez ms el pueblo le brind su multitudinario respaldo. Para esa poca ya se haba distanciado del presidente Ponce Enrquez, quien al conocer de su nuevo triunfo expres: Dios Salve al Ecuador!.

El 1 de septiembre de 1960 asumi por cuarta vez el cargo de Presidente de la Repblica, acompaado en la Vicepresidencia por el Dr. Carlos Julio Arosemena Monroy.

Consagrado por la voluntad del pueblo ecuatoriano en forma abrumadora, Velasco Ibarra inici una nueva administracin envuelto en una atmsfera de compromisos electorales con varios oligarcas de la costa, que haban invertido millones en una campaa contra la prensa y los partidos polticos... Velasco entreg los puestos claves de la administracin a personas enloquecidas por el dinero... (L. y J. Garca Gonzlez.- Resumen de Geografa, Historia y Cvica; tomo III, p. 246).

Esta vez, las irregularidades propias de su inestabilidad poltica llevaron al pas por caminos de verdadera incertidumbre. Mientras por un lado se anunciaba la puesta en marcha de fabulosos y gigantescos proyectos, por otra parte, ...para resolver el estrangulamiento de las exportaciones tradicionales y obtener una disponibilidad adicional de recursos para el fisco, se decretaba la devaluacin monetaria con la eufemstica denominacin de Unificacin Cambiaria (Dr. Blasco Peaherrera.- El Ecuador de 1960 a 1972, Historia del Ecuador, Salvat, tomo VIII, p. 4).

Las medidas econmicas adoptadas por el gobierno levantaron una ola de protestas en todo el pas, por lo que muy hbilmente, y basado en su demaggica elocuencia, en histrico discurso pronunciado en la ciudad de Riobamba, para desviar la atencin del pueblo ecuatoriano denunci la nulidad del Protocolo de Ro de Janeiro, olvidndose que en 1944 l mismo haba admitido su validez.

Su manera de gobernar presentaba de por s un carcter equvoco, por cuanto -sin perjuicio de declararse dispuesto a respetar y hacer respetar las leyes y la Constitucin de la Repblica- realizaba sus actos a base de lo que l tena por justo de acuerdo con sus conveniencias polticas, pero que todo el mundo consideraba ilcitos, esto, lgicamente, propici diferentes reacciones en contra del rgimen.

El cuarto velasquismo no dur sino quince meses en el mando. Una serie de males lo abatieron, siendo el alzamiento de los estudiantes en las calles de Guayaquil el comienzo de su fin. Las pasiones y los odios estimulados desde arriba, los conflictos en el Congreso y en particular con el Vicepresidente de la Repblica, su compaero de frmula, el enloquecimiento por el dinero de algunos de sus colaboradores -segn expresin acuada por ste- y una cadena de desaciertos, precipitaron la ruina. Nunca un gobierno hasta entonces subi con tanto respaldo, volvemos a insistir; nunca se deterior con mayor rapidez. A fines de 1961 el pas era una hoguera y comenzaban a escribirse en las paredes del Palacio los signos de una inminente catstrofe (Eduardo Muoz Borrero.- En el Palacio de Carondelet, p. 556).

Para entonces la situacin del Pas era cada da ms grave: al creciente distanciamiento con el Vicepresidente y a la presencia de un Congreso que amenazaba con destituirlo, se sumaron una serie de manifestaciones en diferentes ciudades del pas, que lo pusieron en una situacin desesperada.

El 6 noviembre los estudiantes de Guayaquil salieron a las calles a exigir la renuncia del mandatario que, procurando mantenerse en el poder, orden al ejrcito salir a las calles a reprimir violentamente las manifestaciones. Ese da, con las manos limpias y los pechos descubiertos los estudiantes enfrentaron a las bayonetas... Sonaron entonces, las descargas asesinas de la soldadesca del engredo eglatra, y se troncharon preciosas existencias de una rebelde juventud que supo morir en actitud de herosmo y de valor excelso (Vistazo, Nov. 61).

Al da siguiente intent un nuevo golpe dictatorial y orden el apresamiento del vicepresidente Arosemena y de un grupo de legisladores. Inmediatamente las Fuerzas Armadas consideraron que se haba roto la Constitucin y se presentaron en el Palacio de Carondelet para exigirle la renuncia.

No fue desterrado, pero voluntariamente, cuatro das despus retorn a su hogar, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Despus de la larga y nefasta dictadura militar que presidi el Calm. Ramn Castro Jijn, y de los constructivos gobiernos de don Clemente Yerovi y del Dr. Otto Arosemena Gmez, la historia se repiti y una vez ms retorn al Ecuador para, en elecciones Brbaramente Libres, segn frase del Dr. Arosemena Gmez, triunfar nuevamente en la contienda electoral.

El quinto velasquismo, al que los periodistas quiteos Los Picapiedras llamaron jocosamente el quinto sismo, se inici el 1 de septiembre de 1968, acompaado esta vez en la vicepresidencia por el Dr. Jorge Zavala Baquerizo, quien no haba sido su compaero de frmula en la papeleta electoral.

Al poco tiempo y debido a su equivocada poltica econmica, las clases obreras empezaron a demostrar su descontento por medio de paros y huelgas que se regaron por todo el pas, situacin que fue agravada por una serie de detestables atentados terroristas que se registraron en diferentes ciudades.

La agobiante crisis fiscal, los tremendos problemas que enfrentaba con la Corte Suprema con relacin a algunos decretos dictados, y los enfrentamientos cada vez ms violentos entre los estudiantes universitarios y el ejrcito fueron factores determinantes para que el 22 de julio de 1970, bajo el pretexto de reorganizar el pas y siguiendo su vieja costumbre de romper constituciones, disuelva el Congreso y se proclame dictador, para lo cual puso en vigencia la vieja Carta Poltica de 1946, En todo lo que no se oponga a las intenciones del Jefe Supremo.

Los dos aos que dur su gobierno dictatorial estuvieron plagados de conflictos de orden social, econmico, poltico y hasta militar, pues el Gral. Luis Jcome Chvez intent sublevar a las Fuerzas Armadas para lograr su destitucin, pero no logr su propsito y fue separado del ejrcito; aunque con l cay tambin el Ministro de Defensa, Sr. Jorge Acosta Velasco.

En lo poltico el pas se preparaba -segn intenciones del mandatario- para volver al orden jurdico, y se presentaban varias candidaturas presidenciales entre las que se destacaba, con mucha opcin para el triunfo, la de su terrible opositor el Sr. Assad Bucaram, a quien haba mantenido en el destierro y atacaba constantemente, sobre todo en lo relacionado a su nacionalidad. En lo econmico, a pesar de la difcil crisis que atravesaba el pas se empez a vislumbrar un futuro halagador con el descubrimiento de nuevos recursos petrolferos.

Finalmente, en la noche del 16 de febrero de 1972, el Jefe del Ejrcito, Gral. Guillermo Rodrguez Lara, quien poco tiempo antes haba sentenciado categricamente que ...slo los insensatos de mentalidad obtusa pueden pensar en una dictadura..., mediante un golpe militar puso fin al quinto y ltimo gobierno velasquista e inmediatamente el anciano mandatario fue desterrado a Panam, desde donde ms tarde se traslad a su residencia permanente en la Argentina.

El Dr. Jos Mara Velasco Ibarra fue, sin lugar a dudas, un gran estadista, un locuaz demagogo y un brillante orador popular capaz de convencer a todo un pueblo con slo dirigirle la palabra. ...dadme un balcn en cada pueblo y yo ser Presidente..., dijo alguna vez: Y lo logr en cinco ocasiones.

Fue tambin escritor, y entre sus publicaciones, que abarcan los ms variados temas, especialmente en el campo jurdico, filosfico, literario y poltico, se encuentran obras como: Sindicalismo, Estudios Varios, Meditaciones y Luchas, Rod y el Deber del Escritor, con la que ingres a la Academia de la Lengua; Un Momento de Transicin Poltica, Derecho Poltico, Democracia Etica y Democracia Materialista, Tragedia Humana y Cristianismo, Caos Poltico en el Mundo Contemporneo, Cuestiones Americanas, Experiencias Jurdicas Hispanoamericanas, Derecho Internacional del Futuro, Lecciones de Derecho Poltico, Conciencia o Barbarie y muchas ms.

Era extraordinariamente terco en sus opiniones. Cuando se formaba una idea, ni las mejores razones le movan a volver de su acuerdo. Le exasperaba fcilmente que alguien le contradijera, y cuando se daba el caso, se pona rojo de ira y empleaba las expresiones ms violentas.

Su figura domin la poltica ecuatoriana durante ms de 40 aos; gobern 12 aos, 10 meses y 3 das, pero nicamente 9 aos, 9 meses y 17 das en calidad de Presidente Constitucional de la Repblica; el resto lo hizo como dictador.

Luego de la muerte de su esposa, acaecida en Buenos Aires, retorn por ltima vez al Ecuador ...a meditar y morir... y un mes ms tarde, el 30 de marzo de 1979, falleci en la ciudad de Quito.

 

(1) El Telgrafo.- Guayaquil, jueves 11 de enero de 1940

 

Autor: Efrn Avils Pino

Miembro de la Academia Nacional de Historia del Ecuador

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