La
fiesta de La Mama Negra -que se celebra en Latacunga- es una de las más bellas
y tradicionales del Ecuador y constituye un fenómeno cultural absolutamente
mestizo. No se conoce mucho con relación a su origen, pero los investigadores
coinciden en afirmar que esta ya se celebraba en épocas de la colonia.
Los
mismos latacungueños no conocen a ciencia cierta cual es su origen, pero
sostienen que es la conjugación de las costumbres y tradiciones de los
diferentes grupos étnicos que habitaron la región.
La
Mama Negra es indígena, africana e hispana y en esta trilogía radica la belleza
de su contenido expresado en la variedad de sus personajes, atuendos, danzas,
máscaras, comparsas, ritmos, canciones, comidas, bebidas y espectáculos que dan
vida y realidad a esta fiesta que no es otra cosa que una gigantesca y
maravillosa farsa o tragicomedia protagonizada por todo el pueblo.
Según
antiguos cronistas, esta fiesta se originó en 1742 cuando los habitantes de la
región, asustados por las terribles erupciones del Cotopaxi, buscaron
protección en la Virgen de las Mercedes o de la Santísima Tragedia, a la que
proclamaron Patrona y Abogada o “Virgen del Volcán”, con la esperanza de que
ella protegiera a la ciudad de nuevas erupciones.
Otra
teoría establece el origen principal de la Mama Negra en las fiestas que
organizaron los negros para celebrar su liberación de la condición de esclavos
-en 1851- cuando el Gral. José María Urbina, luego de tomarse el Poder,
decretara su absoluta manumisión. Se dice que los negros consideraron que este
hecho se había producido gracias a la intervención de la Virgen de la Merced, e
instituyeron esta fiesta como un homenaje en su honor.
En
todo caso, estas dos teorías que podría haber dado inicio a esta celebración, tienen
como protagonista principal a la Virgen de la Merced y constituyen una ofrenda
religiosa por medio de la cual el pueblo manifiesta su fe y expresa su cultura
a través de actos sacramentales y de la música, la danza, la poesía, la comedía
y la artesanía.
La
fiesta se celebra en dos fechas de profundo significado religioso: La primera
entre los días 23 y 24 de septiembre -fechas que corresponden a los días de la
Virgen de las Mercedes- es organizada por las vivanderas del mercado de La
Merced -situado al norte de la ciudad- en el barrio del mismo nombre- junto con
sus familiares y vecinos, que participan en el desfile y en la ceremonia
religiosa.
Identificada
por los propios latacungueños como “La Mama Negra de los Cholos”, aunque es la
más popular, es también la menos conocida.
Debido al carácter pagano que tiene esta celebración, por
insistencia de algunos sacerdotes su celebración fue suspendida temporalmente,
pero más pudo la tradición y poco tiempo después las autoridades de Latacunga
se preocuparon de promoverla y comenzaron a celebrarla nuevamente en los
primeros días del mes de noviembre, en homenaje a la independencia de la
ciudad, contando para el caso con la participación de instituciones públicas y
privadas.
La figura central de la fiesta es -precisamente- La Mama
Negra, personificada siempre por un hombre con el rostro totalmente tiznado,
ataviado con ricos y coloridos ropajes típicos, que recorre a caballo las
calles de la ciudad. La Mama Negra representa a una esclava liberta que lleva
con ella a sus tres hijos: dos a la grupa de su cabalgadura y la menor en sus
brazos.
Junto a la Mama Negra hay que destacar la presencia de los Priostes -que son las personalidades más representativas de la
ciudad- y a varios personajes más que la acompañan en su recorrido, como el
Ashanga o esposo -que es quien lleva la comida para la fiesta- y otros de
carácter religioso y militar como el Angel
de la Estrella, los Tiznados, el Rey Moro, los Engastadores, el Abanderado, los
Yumbos. Durante su recorrido, estos personajes van repartiendo bebidas y dulces
a los curiosos que encuentran a su paso.
Este
cortejo recorre las calles bailando y cantando al compás de las bandas típicas
hasta las doce de la noche, hora de la “Misa de la Gallina”. Después toda la
gente se dirige a la casa del prioste, donde su esposa da de comer y beber a
los invitados.
También
junto a la Mama Negra aparecen otras “doñas” que lucen pelucas, vuelos y joyas,
y reparten besos entre los caballeros, pequeñas fundas con allullas entre los
niños y flores entre el público en general.
La
Mama Negra, al igual que las otras “doñas”, ni es mujer, ni es negra, y esto
hace mucho más folklórica y atractiva su figura, pues generalmente es representada
por una de las más importantes personalidades de la ciudad que, identificada
con la tradición, acepta el rol y lo desempeña con simpatía, devoción y
espíritu ciudadano.
Durante
el desfile ase escuchan además coplas picarescas como esa que dice:
"A las chicas de este tiempo
no les gusta la leche fría
les gusta la leche caliente
servida por tubería"
Autor: Efrén Avilés Pino
Miembro de la Academia Nacional de
Historia del Ecuador
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