Poeta y escritor quiteño nacido el 18
de septiembre de 1903, hijo del Dr. Abelardo Carrera Andrade y de la Sra.
Carmen Amelia Baca Andrade.
Inició sus estudios en 1908 cuando fue
matriculado en el pensionado Borja de su ciudad natal, y en 1914 ingresó al
normal Juan Montalvo, que pronto abandonó por encontrar que en él no había el
campo propicio para desarrollar sus afanes literarios. Entonces y para que
continúe sus estudios, su madre lo llevó al colegio de los padres Mercedarios,
donde tampoco se sintió a gusto y pronto abandonó.
Así, entre uno y otro colegio pudo por
fin terminar su educación; por esos años empezó a exteriorizar sus inquietudes
literarias y junto a sus compañeros de estudio fundó la revista “Crepúsculo”, a
la que luego siguieron “La Idea”, “Vida Intelectual” y “Frivolidades”.
Al terminar su bachillerato e
identificado con las nuevas corrientes ideológicas socialistas que empezaban a
germinar en el Ecuador, inició sus estudios universitarios, que muy pronto
abandonó para dedicarse de lleno al periodismo y la política. Por aquella época
ya había publicado sus primeras obras en verso: “El Estanque Inefable” (1922) y
“La Guirnalda del Silencio” (1926).
Dos años más tarde su imagen se había
acentuado sobre bases muy sólidas, y viajó a la hoy desaparecida U.R.S.S.
(Rusia) en representación del Partido Socialista del Ecuador.
Residió por algún tiempo en Francia,
Inglaterra, Alemania y España, y al tiempo que incrementaba su acervo publicó
importantes obras como: “La Hora de las Ventanas Iluminadas”, “Rol de la
Manzana”, “Tiempo de Golondrina” y “Boletines de Mar y Tierra”.
Posteriormente su producción literaria
se enriqueció notablemente con la publicación de “Tiempo Manual”, “Noticia del
Cielo”, “Biografía para uso de los Pájaros”, “Registro del Mundo”, “Lugar de
Origen”, “Aquí Yace la Espuma”, “Familia de la Noche”, “Hombre Planetario”,
“Floresta de los Guacamayos” y “Poesía Ultima”; todas ellas en verso. En prosa
publicó: “Mirador Terrestre”, “El Fabuloso Reino de Quito”, “El Camino del
Sol”, “Galería de Místicos y de Insurgentes”, y otras más.
Finalmente, en 1955 abordó el campo
histórico con la publicación de “La Tierra Siempre es Verde”, que trata sobre
los 300 años que los españoles dominaron los territorios andinos del Ecuador
actual.
“Todos los críticos coinciden en que
difícilmente puede encontrarse paralelo en la poesía moderna, que sobrepuje la
descomunal potencia metafórica de Jorge Carrera Andrade” (x), quien por
seguir una línea de vanguardia al tratar los temas y paisajes de su obra, fue
llamado “Indofuturista”.
Por su talento y prestigiosa
personalidad, el gobierno del Ecuador lo llamó en varias ocasiones para que
desempeñe importantes cargos en el exterior. “Su vida diplomática le ha
llevado a sitiar culturas, a auscultar problemas y a extender dominios. Pocos
hombres como él han sabido hacer de la diplomacia un apostolado de cultura y
patriotismo. Su voz ha sonado y razonado sin matices poéticos cuando ha sido
necesario recurrir a la palabra vibrante y dura acompañada del ademán iracundo
en demanda de derechos. Ha sonado a trueno cuando hubo tempestades y a himnos
de agua dulce, en la cita pascual” (R. Pesantez R.- Literatura
Ecuatoriana, p. 99).
El 21 de octubre de 1977, el Consejo
Supremo de Gobierno presidido por el Calm. Alfredo Poveda Burbano le otorgó
la máxima presea a las letras ecuatorianas: el Premio Nacional de Cultura
“Eugenio Espejo”.
Jorge Carrera Andrade fue uno de los
poetas contemporáneos más importantes del Ecuador, y a su muerte, ocurrida en
Quito el 7 de noviembre de 1978, dejó al país y a las letras una rica herencia
de gran profundidad humana, contenida en casi treinta volúmenes.
(x) H. Oña Villarreal.- Fechas
Históricas y Hombres Notables del Ecuador, p. 283
Autor: Efrén Avilés Pino
Miembro de la Academia Nacional de
Historia del Ecuador
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